Saturday, February 19, 2011

"Hay algo podrido en el sistema"

En una reciente entrevista desde la prisión, Bernard Madoff, realizó una serie de declaraciones sumamente interesantes que me llevaron a concluir que algo está funcionando mal. En esta entrevista Madoff "…aseguró que bancos sin identificar y financistas fueron de alguna manera 'cómplices' en su fraude, contrario a lo que había declarado hasta ahora donde él era el único responsable… (NY Times Febrero 15, 2011)."
No me sorprende y probablemente no sorprenda a muchos esta declaración. En su artículo, Diana Hernandes nos cuenta que Madoff habló con gran intensidad y fluencia sobre sus negocios con varios bancos e inversionistas, indicando su "ceguera voluntaria" y su fracaso en examinar discrepancias entre sus archivos y la información que tenían. "Tenían que saber," declaró Madoff. "Pero la actitud era de 'si estás haciendo algo malo, no queremos saber.'"
Durante dieciséis años Madoff se aprovechó del sistema, jugó el  juego y durante dieciséis años ganó. Sin embargo, Madoff no es el problema, y presentarlo como el criminal que casi hace caer al sistema, es otra maniobra para desviarnos del tema central: hay algo podrido en el sistema. No son las malas acciones de un vanidoso, sino la forma en que la sociedad está organizada, los valores y vicios de la gente es contra lo que se debe luchar.
Neoliberalismo es un concepto complejo, diverso, discutido y abierto a varias interpretaciones. Se ha convertido en tan amorfo que hace difícil reconocer que significa. No quiero concentrarme aquí en los elementos prácticos del modelo sino en los elementos más sutiles e imperceptibles del sistema.
Foucault indica que el neoliberalismo no es el fin de la política sino la transformación de la misma en un intento de reestructurar las relaciones de poder en la sociedad. El sistema es tan penetrante que se extiende no sólo a la forma de regular las relaciones económicas sino que establece la forma en que la sociedad se organiza, establece nuevos valores y una nueva forma de pensar. Según Larner "…neoliberalismo es al mismo tiempo un discurso político sobre la naturaleza de las reglas y un set de prácticas que facilita gobernar a individuos desde la distancia… (Larner, 2000, p. 6)." Siguiendo el análisis de Dean sobre el concepto de gubermentalidad de Foucault, podemos observar como el racional de gobierno muestra un intento de afectar y diseñar de alguna manera lo que los individuos y los colectivos son y deberían ser (Dean, 2010). El sistema ha transmitido sus valores en los diversos espacios sociales creando este nuevo orden.
Volviendo a Madoff y su fraude, mi opinión es que sus acciones fueron consecuencia de este nuevo orden y más que ser la causa de la enfermedad, Madoff es el síntoma. Sacó ventaja de la vanidad que domina en nuestro mundo así como de la estructura de valores en donde ricos y famosos son los valores centrales, un mundo dominado por el dios Mamón.
En un mundo dominado por jóvenes y engreídos brókeres, que en general no saben nada de economía real ni de política, viven en lujosas casas, manejan lujosos autos, y juegan a la ruleta con nuestro dinero; no es extraño que Madoff fuera capaz de engañar a tanta gente y por tantos años. Estar en su lista de inversores era lo importante, significaba que eras alguien, y él se aprovechó de esto. Y fue fácil.
Cuando cualquier idiota, por participar en un reality show desde Gran Hermano hasta Survivor se convierte en una estrella y gana más de quince segundos de fama, entonces sabemos que hay algo podrido en el sistema. Cuando adolescentes sueñan en convertirse en celebridades y el último debate es si la madre Tigre o la Occidental es el mejor modelo para el éxito en vez de discutir cuál es el mejor modelo para la felicidad, entonces hay algo podrido en el sistema.
Cuando un bróker gana diez veces (por lo menos) más que un maestro, por más que no paramos de protestar por la calidad de la educación, entonces hay algo podrido en el sistema. Cuando un médico tiene que trabajar tres, cuatro o más guardias de veinticuatro horas para ganar un salario respetable, o un trabajador social tiene que trabajar en tres trabajos para pagar las cuentas, entonces hay algo podrido en el sistema.
El problema no es sólo la diferencia salarial. El problema real es el valor social que le damos a las personas y a las profesiones. Podemos respetar a los maestros o a los trabajadores sociales o a los médicos, pero cuando la sociedad determina el éxito a través de la cantidad de ceros en la cuenta bancaria y a pesar de nuestras críticas nos arrodillamos ante el gurú financiero que nos promete dinero rápido entonces tenemos un gran problema.
Cuando hay gente que muere de hambre o de enfermedades como diarrea que puede ser curada con una píldora de menos de medio dólar, mientras que otros ganan cantidades que no podemos ni contar, entonces el sistema está podrido y no es humano. Me pueden decir que las alternativas al sistema son peores, déjenme decirles que la peor alternativa es pensar que no hay alternativa.

No comments:

Post a Comment