Más de una vez se ha criticado en Uruguay a los gremios de trabajadores, y en especial a la central de trabajadores, de utilizar el recurso de huelga en forma apresurada y desproporcionada. Pareciera ser que el único recurso de protesta de los trabajadores fuera la huelga: asaltan a un taxista y todo el transporte en huelga, insultan a un maestro y la educación en huelga, hay una negociación salarial y como medida de poder un paro general de veinticuatro horas.
Indudablemente el recurso de huelga muchas veces es utilizado en forma desproporcionada perjudicando a muchos y poniendo en cuestión la solidaridad social que la huelga pretende generar. En mi caso particular, he participado de más de una huelga y ocupación como estudiante de la facultad de derecho de la Universidad de la República. A pesar de haber perdido casi dos años de estudios a causa de esto, las consideré importantes y necesarias, por más que el resultado final no fue la mejoría de la situación. En todas las acciones siempre hubo apoyo por parte de otros gremios uniéndose a la medida a través de participación en manifestaciones o declarando paros generales.
Hace ocho años que vivo en Israel y también me ha tocado ver más de un conflicto social y laboral, incluyendo una huelga de profesores de la universidad de casi seis meses. Lo que prácticamente nunca vi es el llamado por parte de otros sectores a un paro en apoyo. Pareciera ser que la solidaridad de clase o de lucha social no es un principio fuerte en este país.
El turno hoy en día es el de los trabajadores sociales, los cuales, al igual que en muchos países del mundo, ganan salarios inadecuados y trabajan en condiciones imposibles. Hace casi una semana que están llevando a cabo su protesta con una huelga y manifestaciones en la capital. Al igual que en otras ocasiones, como fue la huelga de la educación, de las enfermeras o de los lisiados también en la última semana, sigo esperando las acciones de la Histadrut (central de trabajadores en Israel) y de otros sectores.
Debo reconocer que en muchos casos la dirigencia de la Histadrut y su actual presidente, Ofer Eini, han actuado para solucionar conflictos e indudablemente que el recurso de huelga es lejos de ser el primero o único a ser utilizado. De cualquier forma en ninguno de los casos mencionados he visto la solidaridad de los gremios fuertes en la lucha de otros. ¿Cómo reaccionaría el gobierno y el Ministerio de Finanzas si la huelga de los trabajadores sociales sería apoyada por una huelga de puertos y aeropuertos? ¿Cómo reaccionaría el gobierno, si la manifestación de los lisiados hubiera sido acompañada por los trabajadores de la compañía eléctrica?
Hay más de un ejemplo sobre esta falta de solidaridad. Uno de ellos fue la huelga de los profesores de universidad la cual no fue apoyada por los estudiantes; los mismos estudiantes que protestaron un año antes pero que no fueron apoyados por los profesores, más allá de una que otra carta y declaración de apoyo. Y todos luchando por la educación y la universidad.
Es tal la situación que en muchas ciudades, por ejemplo, cuando los jardines de infantes entran en huelga la empresa privada que acciona los jardines por la tarde envía a maestras a trabajar en la mañana; convirtiendo a estas en rompe huelgas sin ninguna protesta o acción por parte de la Histadrut. Las trabajadoras de la empresa privada corren el riesgo de perder su trabajo ya que por contrato están obligadas a trabajar en las mañanas en caso de paros. Hace meses que he escrito a la Histadrut sobre el tema y no he obtenido respuesta hasta el momento.
No quiero imaginarme que pasaría en otros países ante una situación como esta. Como ejemplo, recuerdo una vez en la facultad de derecho los funcionarios se declararon en huelga y los estudiantes no brindaron su apoyo. Luego de levantada la medida era mejor no acercarse a la secretaría a pedir algo, los funcionarios trancaron salida de títulos por la falta de solidaridad.
En Israel existe una enorme solidaridad que está relacionada con elementos nacionales. Cuando hubo la guerra en el norte, había más familias en el centro y sur del país dispuestas a alojar a familias del norte que familias pidiendo ser alojadas. Ahora, en referencia a la solidaridad social o de clases, Israel tiene mucho que mejorar y aprender. Cuando nos referimos a este tipo de solidaridad, cada uno por sí mismo.
Considero que utilizar una medida tan fuerte y extrema como el paro no debe ser utilizada en forma apresurada y desproporcionada. Pero lo más importante es que cuando un sector reclama, el resto debe poner el hombro; la unión de los sectores trabajadores es lo que puede realmente llevar a un cambio social sustancial y necesario. Se podría empezar por volver a hacer del 1º de mayo un feriado nacional.


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